Esta fortaleza fue Casa Templaria y formaba parte de la línea de castillos que defendían la frontera del Ebro que separaba Al-Andalus de los territorios cristianos. Los Templarios (señores feudales, medio monjes medio soldados) lo recibieron, a parte de otras compensaciones, como pago por su ayuda en la conquista de la ciudad y su participación material con hombres y armas.
El castillo de Gardeny está vinculado a Lleida no sólo por su situación física, sino también por voluntad de los leridanos. Las numerosas aportaciones realizadas en gran parte por la pequeña nobleza, llegaron a constituir un extenso patrimonio. De esta manera la Casa Templaria de Gardeny se convirtió en uno de los principales centros de decisión de los Templarios de la Corona de Aragón.
El castillo de Gardeny formó parte de una línea de defensa durante siglos junto con los castillos de Mirabet, Monzó, Peñíscola y Tortosa. Pero mucho antes de que formara parte de la red medieval de defensa fue, por su posición estratégica que preside el llano, centro de operaciones de destacados militares como Julio Cesar.
Para Badia Vinagres la silueta del castillo de Gardeny, elegida como marca distintiva de su gama de vinagres de calidad, es un símbolo de la fuerza y dinamismo de Lleida a lo largo de la historia, en el pasado y en el presente.